El teclado acumula polvo, migas y marcas de uso entre sus teclas. Antes de empezar, apaga la computadora o desconecta el teclado. Si es inalámbrico, sigue las indicaciones del fabricante para desactivarlo de forma segura.
Consulta el manual antes de retirar teclas o utilizar aire comprimido. No todos los modelos admiten estos métodos y una pieza mal colocada puede afectar su funcionamiento. Para la superficie exterior, utiliza un paño suave y limpio con el procedimiento autorizado para tu modelo.
Evita aplicar líquido directamente sobre las teclas. La humedad puede llegar a los mecanismos o componentes internos. Si encuentras residuos difíciles de retirar, no introduzcas objetos metálicos ni fuerces los espacios.
Un derrame requiere otra respuesta: deja de usar el equipo, desconéctalo si es seguro hacerlo y consulta al fabricante o a un servicio técnico. Pasar un paño por fuera no garantiza que el interior esté seco.
Mantener los alimentos lejos del teclado y revisar su estado periódicamente facilita su cuidado. Una limpieza preventiva sencilla es preferible a intentar resolver una acumulación importante con métodos improvisados.